Por MSc., Esp., RN. Oscar Caroprese

 

Se aproxima la Semana Santa, época de recogimiento y paz espiritual, semana tradicional en que el llanero suele recurrir a la cocina criolla para elaborar platos que heredaron de sus antepasados, fieles a su tradición pero sin tener en cuenta que “en algunas ocasiones las tradiciones pueden ser perjudiciales para la salud”; en este caso nos vamos a referir al riesgo de contagio de la enfermedad de Hansen o Lepra debida al consumo de cachicamos. Veamos de que se trata:

 

El Mycobacterium leprae (M. Lepra) es un patógeno humano y el agente causal de la lepra, una enfermedad crónica caracterizada por lesiones de la piel y daño a los nervios periféricos. La cual se ha demostrado que es la transmisión zoonótica o sea trasmitida por los animales a los seres humanos. En este caso por los cachicamos, armadillos o gurres (nombre científico: Dasypus novemcinctus) quienes habitan desde desde el sur de los Estados Unidos, principalmente en Texas y los humedales de Louisiana y Florida hasta la Amazonia Sur Americana.

 

Actualmente se ha podido establecer que el mayor riesgo para el contagio de la Lepra se encuentra asociado con el consumo de estos animales silvestres por parte de las personas que viven cerca su hábitat y que  cazan y matan a los armadillos como una fuente de alimentos y/o celebración de fiestas tradicionales. En un estudio publicado a finales del 2018, se  examinó la extensión de la infección por M. leprae en el medio silvestre, en especial en los  armadillos y si estos mamíferos del Nuevo Mundo pueden ser un reservorio natural para la transmisión de la lepra en Brasil, tal y como ocurre desde el sur de los Estados Unidos. Para ello se analizó la presencia de una secuencia específica de M. leprae (RLEP) de ADN extraído de los armadillos. Dando como resultado RLEP positiva en el 62% de los armadillos analizados, lo que indica altas tasas de infección con M. leprae.

 

Cabe destacar que el ADN del M. Lepra aislado en los armadillos, gurres o cachicamos era de las mismas características al ADN aislado en los habitantes de Belterra, una ciudad hiperendémica (altos casos de Lepra)  para M. Leprae ubicada en el estado de Pará occidental en Brasil y que tenían como antecedentes el consumo frecuente carne de armadillo, gurre o cachicamo.

 

Con base en estos hallazgos los científicos concluyeron que las personas que cazan, matan, procesan o comen carne de armadillo no solo tienen un mayor riesgo de infección con M. lepra asociada a esta clase animales, sino que las demás especies silvestres que conviven con ellos como en el caso de la lapa o borugo y el picure o pata e´ lata quienes comúnmente habitan en las cuevas creadas por los armadillos, también pueden ser posibles vectores (trasmisores) de esta penosa enfermedad que desde hace siglos afecta a la humanidad pero continua vigente debido a las costumbres alimenticias de algunas personas.

 

Nota: Vale la pena clarar que estas especies silvestres no representan un riesgo para la salud  mientras vivan en su hábitat natural, el problema se presenta cuando el ser humano los saca de su ambiente para su domesticación, consumo y/o comercialización; como dicen los sabios de mi llano “Lo que está quieto, se deja quieto. Si no, aténgase a las consecuencias parientico”.

 

Oscar Caroprese es enfermero investigador, Especialista en Cuidados Intensivos, Especialista en Epidemiología y Magister en Salud Pública & Desarrollo Social.

 

 

 

 

 

 

Fuente: Da Silva, M. B., Portela, J. M., Li, W., Jackson, M., Gonzalez-Juarrero, M., Hidalgo, A. S.,… & Minervino, A. H. (2018). Evidence of zoonotic leprosy in Pará, Brazilian Amazon, and risks associated with human contact or consumption of armadillos. PLoS neglected tropical diseases, 12(6), e0006532

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