«DIOS HA PREPARADO ESTA FIESTA», dijo el obispo Jaime Muñoz Pedroza en su despedida del pueblo araucano la noche del sábado pasado en el ejercicio eucarístico de despedida, acotando que durante siete años tuvo la oportunidad de compartir con el pueblo araucano y de vivir la fiesta de la integración y de la alegría de estar todos juntos en la fe de la iglesia.

El jerarca destacó fundamentalmente dos aspectos en su peregrinar por el Departamento: el Oratorio y el santuario de la “Negrita del Piedemonte”, obras que dan testimonio del esfuerzo conjunto iglesia – comunidad y exaltarán perennemente la labor de un obispo que se estrenó en Arauca como la primera autoridad religiosa del Departamento dentro de su nueva investidura.

Monseñor Muñoz Pedroza en su humildad y reconociendo su condición humana, pidió perdón a los araucanos por los errores, incomprensiones y yerros en los que pudo haber incurrido con las comunidades, lamentando en los desaciertos y malos entendidos que ´pudieron haber ofendido a sus interlocutores en su labor pastoral y asuntos propios de la iglesia en Arauca.

Altos reconocimientos gubernamentales como la medalla Inocencio Chincá de manos del gobernador Ricardo Alvarado y Ciudad de Arauca, de manos del alcalde Benjamín Socadagüí, así de la Policía Nacional y de otras personalidades de la capital araucana recibió Monseñor Jaime Muñoz Pedroza.

 

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