Al hablar de cooperativas de ahorro y crédito, y bancos, se sobresalen ciertas diferencias que debemos tener en cuenta para definir cuál será la entidad que se ajusta a los propósitos que queremos cumplir.

 

 

En principio, las cooperativas hacen parte del patrimonio de todos sus asociados, es decir, como asociado usted es dueño de la entidad y puede participar en la toma de decisiones que se llevan a cabo. ¿Alguna vez ha escuchado esto en un banco tradicional?

 

 

Asimismo, los entes regulatorios que vigilan a una u otra varían dependiendo de su actividad, por ejemplo, las cooperativas de ahorro y crédito son controladas por la Superintendencia de Economía Solidaria.

 

 

¿Por qué solidarias?

 

Quizá uno de los contrastes más evidentes al realizar la comparación está relacionado con el eje de su labor. Por su naturaleza, las cooperativas están centradas en las personas y su fin es la cooperación mutua para lograr los propósitos de cada uno de sus asociados.

 

 

“Es decir, estar en una cooperativa de ahorro y crédito es trabajar en equipo para que sus metas y las de los demás se cumplan. No en vano, nuestra gestión está basada en los valores cooperativos de autoayuda, autorresponsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad”, afirma Ingryd Mora, Gerente General de Financiera Progressa.

 

 

¿Productos y rentabilidad?

 

Entre tantas opciones, el sector cooperativo ha concentrado todos sus esfuerzos en promover productos prácticos con tasas de rentabilidad competitivas, además de promover el crédito justo a bajo costo.  Asimismo, ha posicionado el ahorro como elemento esencial para el fortalecimiento del patrimonio de los colombianos y para impulsar la reactivación económica a través de la asociatividad.

 

 

Según reportes del sector solidario, los “ahorros programados”, producto característico de las cooperativas, manejan tasas de rentabilidad similares a las propuestas por el sector financiero tradicional en productos de inversión como el CDT.

 

 

“El CDAT lidera los productos de inversión en el sector por su rentabilidad y seguridad. Entre los mayores beneficios de este producto, se encuentra la flexibilidad para seleccionar los plazos y el monto de apertura mínimo que es de $500.000 y la cooperativa de ahorro y crédito asume el 4 x 1.000. Además, el portafolio de servicios y bienestar del que disfruta el asociado una vez hace parte de la cooperativa, otorga beneficios que no solo disfruta él sino también su familia. Así, generamos rentabilidad y calidad de vida”, finalizó Mora.

Related Post

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *