La Unidad de Restitución de Tierras hizo parte de un hito histórico en el desarrollo social y jurídico de los pueblos indígenas Makaguán, perteneciente al departamento de Arauca, al presentar las dos primeras demandas étnicas de esta jurisdicción del país.

 

 

El director de la Unidad de Restitución de Tierras en Norte de Santander y Arauca, Edward Álvarez, explicó que las dos primeras demandas étnicas hacen parte de las solicitudes de los territorios Parreros y Puyeros, cuyos procesos iniciaron en julio de 2016, con el proceso de identificación de la población. Los resultados del trabajo con la comunidad étnica se socializaron en la Asamblea de Cierre y allí se validaron las pretensiones de las demandas y estas fueron avaladas.

 

 

Ambas fueron presentadas ante el Tribunal Especializado de Restitución de Tierras de Cúcuta por el equipo étnico de la Territorial Norte de Santander y Arauca, dando paso al inicio de la etapa judicial.

 

 

“Hemos logrado un importante avance, un hito de la política de restitución de tierras étnica. Es un muy buen cierre de año y una buena consolidación de la política de restitución de tierras en el departamento de Arauca”, agregó el Director Territorial.

 

 

La demanda del pueblo Parreros solicita la formalización de 444 hectáreas, con lo cual se busca beneficiar a 213 personas que conforman 53 familias, habitantes de las veredas Gran Bucaré y Algarrobo, del municipio de Tame. En ella se relacionan 46 pretensiones, como la formalización del territorio indígena, el desarrollo de proyectos productivos y la recuperación forestal de sus tierras.

 

 

Por su parte, el pueblo Puyeros solicita la formalización de 103 hectáreas, que podrá beneficiar a 219 personas que conforman 55 familias, habitantes de las veredas Puyeros y Cravo Charo de Tame. La demanda cuenta con 61 pretensiones, dentro de las que están la inclusión en la constitución ancestral de 75 hectáreas más solicitadas a la Agencia Nacional de Tierras y la reparación integral por impacto de la violencia, por parte del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), el Ministerio del Interior, la Unidad para las Víctimas y el Centro Nacional de Memoria Histórica, para la recuperación de la lengua ancestral.

 

 

En 2003 los dos pueblos indígenas sufrieron los rigores de la violencia a través de despojos masivos, confinamientos y la ocupación de su territorio por parte de grupos paramilitares, de las guerrillas de las FARC y el ELN, lo que originó desplazamientos de las comunidades étnicas hacia Saravena, Arauca y el casco urbano de Tame. Sin embargo, gracias a la Unidad de Restitución de Tierras, estas comunidades podrán empezar su proceso y avanzar en la reparación integral.

 

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