FUENTE: MARTHA CIFUENTES – NOTICIAS & CONTENIDOS

 

Por no acreditarse que sea un peligro para la seguridad de la sociedad, fue dejado en libertad Otoniel Castañeda, “El Gran Llanerazo”, quien seguirá vinculado al proceso en el que el comandante de la policía de Casanare, coronel José Miranda, lo señala de ser cabecilla político del grupo narcoparamilitar Clan del Golfo mientras que la Fiscalía afirmó durante la audiencia, que Castañeda recibía órdenes de otras personas.

 

Igualmente fueron dejados en libertad el folclorista de Maní César Tovar «Piporro» y el empresario Rafael Liévano. Las otras cuatro personas capturadas fueron cobijadas con medida de aseguramiento.

 

Tanto los detenidos como los que quedaron libres enfrentan cargos por concierto para delinquir, homicidio, extorsión y tráfico de estupefacientes, respectivamente.
El abogado Oscar Sampayo, apoderado de Otoniel Castañeda, dijo que, a este, lo sindican de concierto para delinquir, mientras que al folclorista ‘Piporro’ y al propietario de la Finca La Española, Rafael Liévano, los acusan de concierto para delinquir en concurso con extorsión, en hechos ocurridos en Maní.

 

A los otros cuatro vinculados, tres, de los cuales aceptaron cargos, se les imputa concierto para delinquir en concurso con porte ilegal de armas, homicidio y tráfico de estupefacientes.
La audiencia de legalización de captura que inició hace a las 2:30 de la tarde del viernes 26 de noviembre, culminó a las 5:30 de la mañana de este sábado 27, en el Juzgado Promiscuo Municipal de Villanueva.

 

Lo que dice la Fiscalía y la Defensa sobre el Gran Llanerazo

 

La Fiscalía EDA de Villavicencio presentó el testimonio de un exintegrante del Clan del Golfo, quien indicó que había visto a una persona con características similares a Otoniel Castañeda, es decir, con pantalón arremangado, sombrero y bigote, en un encuentro de esta organización, pero sin precisarse una situación delincuencial.

 

También se destacó que él había asistido a una citación que le hizo el Clan del Golfo, a expensas de una denuncia de una comerciante, quien lo acusaba de una deuda. Allí se le obligó a Otoniel a pagar, incluso una suma más alta de la que se tenía. Es decir, que la organización armada ilegal se habría convertido en un “juez de paz y convivencia”.
Se esgrimieron unas interceptaciones telefónicas con personas indeterminadas y de las cuales no se logró evidenciar que fueran miembros del grupo paramilitar.

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