Medellín es una de las ciudades que más migrantes venezolanos ha recibido entre las principales ciudades del país, con más de 88 mil de ellos que han llegado con la convicción de aportar al desarrollo de dicha ciudad.

 

“Yo llegué a Medellín y me cambió la vida”, cuenta en medio de su nostalgia por estar lejos de su natal Venezuela, Ingrid Viloria, que al igual que muchos de sus compatriotas desplazados por la crisis económica, política y social de su país, coincide que a pesar empezar de nuevo en un horizonte desconocido, Colombia los ha recibido con los brazos abiertos.

 

Migrantes que se abren paso en la economía colombiana y que diariamente trabajan para tratar de recuperar lo que perdieron en el país que alguna vez gozó de la bonanza petrolera.

 

“Hasta que al fin pude salir como muchos dicen, con una mano adelante y una atrás porque no tenía nada”, cuenta Mirta Jiménez, migrante.

 

Como Ingrid y Mirta, son miles de historias de venezolanos que lo han dejado todo atrás y han llegado a países como Colombia, por eso, para tratar el tema a nivel regional, se desarrollará el Encuentro Internacional de Defensores del Pueblo sobre migración y refugio en la ciudad de Cartagena los días 20 y 21 de octubre, con la participación de más de 20 defensores del pueblo y directores de las instituciones nacionales de derechos humanos del continente, con el que se busca encontrar las salidas a esta situación para poder ofrecerles garantías de derechos a la población migrante.

 

“Con este encuentro buscamos favorecer el intercambio de información y buenas prácticas que permitan mejorar la capacidad técnica para la protección de los Derechos Humanos de los y las migrantes”, dijo el Defensor del Pueblo, Carlos Camargo.

 

Instituciones como la Defensoría del Pueblo, que ven con preocupación los diferentes problemas que tienen que afrontar los migrantes a su llegada al país, muchos de ellos en condición de irregulares, trabajan para garantizar mejores condiciones de protección.

 

“Conocí aquí la casa de los derechos y me orientaron muchísimo en varias cosas que me han ayudado a una mejor adaptación”, contó Mirta Jiménez, migrante.

“Aquí como persona yo no siento que me hayan discriminado, al contrario me han dado la mano, me han ayudado muchísimo”, resaltó Ingrid Viloria.

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