“El cuerpo no es botín de guerra”. Con esta consigna las mujeres que sufrieron delitos sexuales volvieron a visibilizar el drama y los daños físico y emocionales de este grave delito, pero también que son resilientes para reconstruir sus vidas y ayudar a otras víctimas.

 

 

Lo hicieron, otra vez, este 25 de mayo en varios municipios antioqueños para contar sus historias de dolor, pero también de superación, valentía y liderazgo, durante la conmemoración del Día Nacional por la Dignidad de las Mujeres Víctimas de Violencia Sexual en el Conflicto Armado.

 

 

Y con apoyo de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, las representantes de este hecho victimizante en Antioquia se encontraron en el Parque de las Luces en Medellín para liderar un acto público de dignificación y memoria.

 

 

Con esta actividad sensibilizaron a la ciudadanía sobre la existencia de este crimen de lesa humanidad que tiene un registro de 31.303 mujeres en Colombia (casi 4.600 en Antioquia),  y reivindicaron sus derechos a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición.

 

 

Entre ellas está Yolanda Perea. Fue víctima de guerrilleros de las FARC, cuando tenía 11 años, en Riosucio (Chocó) y su madre fue asesinada por el mismo grupo ilegal tras denunciar la violación.

 

 

Ahora, como líder de mujeres afectadas por el conflicto armado y defensora de derechos humanos, resalta esta conmemoración “porque nos permite saber como mujeres y víctimas que no estamos solas y visibilizar que, de las 34.000 víctimas reconocidas de delitos sexuales, más de 31.000 somos mujeres”.

 

 

También invitó a las personas afectadas “a denunciar y que sepan que en las mesas y organizaciones de víctimas estamos prestas a escucharlas, que hagamos una ´rejuntancia social’. Hoy el llamado es que no están solas y no es hora de callar”.

 

 

Verdad, justicia y reparación

 

Yolanda también es una de las 8.447 mujeres ya indemnizadas en Colombia, como una de las medidas de reparación integral (cerca de 2.000 en Antioquia) por parte de la Unidad para las Víctimas, con una inversión de 187.857 millones de pesos

 

 

Por eso reconoce que hay avances en “reparación individual, en planes de reparación colectiva de organizaciones de mujeres y atención sicosocial”.

 

 

Así mismo, destaca que “hay atención en salud con las que han sido empaladas y hay niños nacidos de esa violencia sexual que también necesitan reparación”. En cuanto a la verdad y la justicia a los responsables de estos delitos, como las guerrillas y grupos de autodefensas, insiste en que “seguimos clamando como víctimas directas del conflicto armado para que la Jurisdicción Especial para la Paz abra el macrocaso para que esta violencia sexual no quede impune”.

 

 

Según Wilson Córdoba Mena, director de la Unidad para las Víctimas en Antioquia, la reparación no es solo económica, sino con estrategias con enfoque diferencial de derechos y de género, tanto individual como grupal, lo que les ha permitido recuperar su dignidad y proyectos de vida para superarse a pesar de sufrir este delito que deja heridas en el cuerpo y el alma”.

 

 

Una de estas estrategias es Vivificarte, que ha beneficiado a 5.597 mujeres para continuar con su sanación física, recuperación emocional y el fortalecimiento de sus capacidades para superarse.

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