Se necesitó de un inspirado Messi para que Barcelona dejara sin opciones al Manchester United (3-0) y se clasificara a las semifinales de la Champions League después de tres años estancado en los cuartos de final del certamen europeo.

 

La ‘Pulga’ bastó para que el cuadro blaugrana desinflara a un inocente club inglés, falto de ímpetu y de convencimiento, sin acudir a su rica historia, a pesar de tener en el banco a alguien como Solksjaer, quien le dio un título de Champions a los ‘Diablos’ cuando todo parecía perdido en aquella final de 1999 ante el Bayern Munich. La rebeldía brilló por su ausencia en la visita.

 

El equipo comandado por Ernesto Valverde es sólido, contundente, imperial en las grandes citas para resolver cuando hay que resolver. Así se mostró en su estadio, ante su público, pletórico de recursos, sin derrochar por cuenta de la poca exigencia del rival.

 

Mientras tanto, Barcelona selló en la primera media hora del partido su paso a la siguiente ronda. No hubo que acudir a una noche épica para evitar cualquier sobresalto. Sobró con tener el once de gala, con un tanto brillante de Coutinho en el arranque del segundo tiempo. Allí quedó certificada la victoria en el Camp Nou.

 

Ahora bien, si Messi fue la llave del gol en el equipo local, el arquero David de Gea fue el verdugo del Manchester United. El segundo gol del argentino evidenció al español, una salida segura de los británicos en el verano cuando concluya su contrato en junio. Muy seguramente no lo extrañarán en la próxima temporada.

 

Ahora, Barcelona pensará en el rival de las semifinales. Seguramente será el Liverpool, un equipo llamado a frenar a la banda catalana con su estilo pragmático. Los dirigidos por Jürgen Klopp se perfilan como la antítesis de Messi, Suárez y compañía.

 

Fuente: Antena 2

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